
El Monte Everest es la montaña más alta de la Tierra, con 8.8481 msnm. Está localizada en el Himalaya, en el continente asiático, y marca la frontera entre Nepal y China. En Nepal es llamado Sagarmatha (la frente del cielo) y en China Chomolungma o Qomolangma Feng (madre del universo). La montaña fue nombrada Everest en honor de Sir George Everest, británico, topógrafo general de la India, en1865.
El monte Everest tiene dos rutas principales de ascensión: la ruta por la cara sudoeste o Vía del Collado Sur, desde el Nepal, y la ruta noreste o Vía del Collado Norte, desde el Tíbet, así como otras 13 rutas13 menos frecuentadas. De las dos rutas principales, la más fácil técnicamente y más utilizada es la sudoeste. Fue la ruta utilizada por Hillary y Tenzing en 1953 y la primera de las 15 rutas descritas en 1996. Ello fue, sin embargo, una elección dictada más por la política que la técnica, ya que la frontera china fue cerrada a los extranjeros en 1949. Reinhold Messner (Italia) llegó a la cima en solitario por primera vez, sin ayuda de oxígeno o de cualquier otro tipo, por la ruta noroeste, más difícil, atravesando el Collado Norte hacia la Arista Norte y el Gran Couloir, el 20 de agosto de 1980. Messner alcanzó la cima después de escalar durante tres días consecutivos, totalmente sólo, desde el campo base, situado a una altura de 6.500 msnm. Dicha ruta es la número 8 hasta la cima.
Gran parte de los intentos se ejecutan entre abril y mayo, antes de que comience el verano, la estación de los monzones. Un cambio en las corrientes en chorro en esta época del año reduce la velocidad media del viento en cotas altas de la montaña. Aunque se realizan intentos de escalada también después de los monzones, en septiembre y octubre, la nieve depositada por el monzón y el clima menos estable hace la escalada más difícil.
Pero siempre hay una pregunta simple ¿Porque escalarlo?
Muchas veces tenemos la idea errónea de pensar que subir una montaña es solo alcanzar la cima y ver el paisaje, ciertamente escalar tiene un significado mucho mas profundo, la respuesta más sencilla y quizás la más acertada a esta pregunta se le ocurrió a George Mallory, uno de los más grandes escaladores de principios del siglo pasado: “Porque están ahí”. Ante tamaña belleza natural, salvaje y primigenia, surge el inevitable deseo de escalarlas del ser humano, esa curiosidad insaciable que caracteriza a la raza humana y que ha impulsado al hombre a surcar mares, perderse en selvas y llanuras, y como no, escalar montañas.
Como el gran Lionel Terray dijo una vez, la montaña quizá no sea más que un ingrato desierto de roca y hielo, sin otro valor que el que nosotros queramos otorgarle. Al escalar una montaña debemos estar claros que el camino a la cima no será fácil y a pesar de sentir que estamos venciendo nuestras propias metas, ciertamente el escalar montañas no es deporte de ganadores ni perdedores es una simple armonía entre el medio y quien reta su propia capacidad de llegar a la cima.
En la alta montaña se puede admirar la belleza en estado puro y salvaje. Pero lo grande del alpinismo es que participas de ella, te zambulles en ella, y por un breve espacio de tiempo sientes sensaciones indescriptibles. En la alta montaña encontraremos además de la belleza, fraternidad, emociones sinceras, pureza y una paz sin igual.